Columnas de Opinión (2)

Esa malvada enemiga: La Impaciencia (por Laura Buglione)

Todos la padecemos en algún momento, la impaciencia a veces nos visita en situaciones determinadas y otras se queda un buen tiempo invadiendo nuestras vidas.

Nos pone incómodos, hace que queramos llegar antes a lugares en tiempo imposible, que el tiempo corra más pronto, que las publicidades de la televisión duren menos, que las personas lleguen antes de tiempo a una cita, que hagamos mal las cosas por terminarlas antes…la impaciencia no tiene lado positivo.

Afecta nuestra salud notablemente, logra que los sentimientos de ira y frustración afloren en nuestro ser y que se queden instalados por largo tiempo, esto genera stress y altera los niveles de nuestro organismo. Así cómo también,  puede provocar que para cubrir la ansiedad se trate de saciar a través de: la comida (lo que genera obesidad) muchas veces por falta de tiempo o ahorro del mismo se recurre a las casas de comidas rápidas o a los alimentos de fácil y rápida cocción en microondas,  el cigarrillo y en algunos casos el alcohol que muchos aducen que los “relaja”.

En cuanto a nuestro humor, la impaciencia alcanza niveles altos de fastidio que pueden desencadenar en episodios violentos verbales o físicos. Se suelen escuchar frases del tipo “dejá, que mejor lo hago yo”, “¿donde se metió que no llega?”, “No sirve para hacer nada”, en otras ocasiones debido a cierto apuro el impaciente puede llegar a empujar gente en la calle para acelerar su paso o hasta empujar, acompañado de insultos, personas para llegar a su objetivo. El ánimo que produce este nerviosismo, logra alejar a las amistades que pueden no tolerar tanta ansiedad y sentirse tensos en compañía de alguien que padece esta afección.

En cuanto al aspecto económico, no es buena consejera, puede hacer que se tomen decisiones equivocadas que afecten la economía del hogar. Muchas personas desean obtener pronto objetos materiales que no pueden costear en un corto plazo, por lo tanto acceden a comprarlos mediante el uso de la tarjeta de crédito o créditos para alcanzar el bien deseado de manera inmediata. La consecuencia es una cuenta abultada a fin de mes en el resumen del banco que no logran costear  y qué los intereses poco a poco irán aumentando el saldo. El impaciente puede tomar malas decisiones al momento de comprar, por no meditar.

La desorganización, es otro aspecto que acarrea la impaciencia, el hecho de realizar tareas que requieren dedicarle largo tiempo hace que sean pospuestas y que luego al tener que efectuarlas indefectiblemente, en poco tiempo, sea motivo de malestar físico y psíquico por el apremio de tiempo con el que cuentan.

La tecnología no colabora, los celulares con acceso a whats up y redes sociales hacen que estemos disponibles 24 horas al día, que un mensaje de chat no respondido a tiempo sea motivo de enojo del otro, o que un simple “ok” cómo respuesta sea interpretado como respuesta cortante u ofensiva.

Las consecuencias son negativas, pero ¿hay forma de prevenirla? La respuesta en NO, sólo hay que trabajar día a día en no precipitarse en los tiempos que corren, aceptar que no es posible realizar tareas múltiples al mismo tiempo, organizarse. Aprender a decir NO, no puedo hacer esto o SI, voy a disponer de un momento para mi, organizarme y establecer prioridades en mi vida y rutina diaria.

No son conceptos de entender y aplicar fácilmente, sobre todo con los quehaceres diarios, las responsabilidades y la forma de vida que llevamos que socialmente nos obliga a correr y cumplir con deberes para quienes dependen de nosotros. Pero no es sólo responsabilidad de uno, sino lo es de todos, de comprender que el tiempo pasa cada vez más pronto, que tenemos demasiados compromisos que cumplir y que esto es igual a todos,a vos y al otro.

A LAS COSAS POR SU NOMBRE (por Maria Nicole Guibert)

Bullying, cyberbullying, grooming, mobbing,  sexting y gossip son términos que no surgen de nuestra lengua, pero utilizamos cotidianamente sin entender quizás el verdadero significado de estas.

Varias son las razones que se presentan al querer entender porque utilizamos tanto estas palabras, pero que están de moda es la más acertada. Porque sentimos que estos problemas son mayores ahora y anteriormente no estaban en boca de todos.

La realidad es que el acoso escolar, ciberacoso o ciberhostigamiento, acoso laboral, difusión de material de contenido erótico-sexual,  intimidación a un menor a través de las redes sociales,  y la difusión de calumnias por las redes sociales. No están bien explicados a través de estas palabras de origen anglosajón y no reflejan en su totalidad el problema.

El lenguaje que manejamos a través de Internet y las redes sociales altera ampliamente nuestra propia forma de comunicarnos en nuestro entorno. Tal es así que nos acostumbramos de una forma ligera a nuevas palabras y expresiones de origen extranjero; esto ocurre sobre todo con términos provenientes del inglés.

Es mejor decir acoso escolar que bullying, el trato abusivo de algunos niños contra otros en la escuela siempre se le llamó acoso escolar; sin embargo, en los últimos años pasó a denominarse “bullying”, como es en inglés.

El acoso escolar  es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.  En Estados Unidos es normal que aparezca el término “bullying” con frecuencia: allí, muchos chicos terminaron por suicidarse  tras no poder superar la presión .En los países de habla hispana también existe esta problemática y es alarmante porque marca intensamente la psicología de las personas que lo padecen. Sin embargo, no es correcto que en nuestros países hablemos de este problema como “el bullying”, lo ideal sería llamarlo “acoso escolar” que esta correctamente utilizado y no empobrece nuestro lenguaje.

Dentro de la red se observa como los medios utilizan indiscriminadamente estos conceptos anglosajones. Como por ejemplo: el titular del diario online de Clarín:” En 2013 se trataron más de tres casos de bullying por mes”.

Pero el acoso escolar no es el único concepto que ha sufrido a causa de las modas, en los últimos años es el de “grooming”, el cual se utiliza para referirse al delito que ejecuta un adulto al seducir a un menor a través de Internet con el fin de llevar a cabo actos sexuales. Si bien en Estados Unidos este concepto tiene un significado acorde con su procedencia, en español deberíamos utilizar otras, como ciberacoso o ciberhostigamiento. El cual se entiende como  el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajería instantánea, mensajes de texto, teléfonos móviles, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios.

La introducción de estos conceptos en nuestra lengua se ven claramente en el  Código Penal de Argentina, en el cual se opta por la utilización de  la palabra de origen anglosajón. Reflejada en  la ley N° 26904 llamada “Ley de Grooming”, ley impulsada desde la ONG Argentina Cibersegura y diferentes organizaciones a partir de una fuerte campaña de recolección de firmas, donde  queda incorporada a nuestro Código Penal.

Entre las palabras que se han puesto más de moda en los últimos tiempos se encuentra “mobbing”, un término que es sinónimo de “acoso laboral”. El mobbing es el acoso constante, contra alguien y con intención, que sufre una persona al ser atacada con razón o sin razón por alguno o algunos de sus compañeros de trabajo, descalificando sus capacidades, compromiso laboral u honestidad. Este acoso puede ser a través de violencia física, moral o psicológica. Y provoca que la víctima se vea acorralada y comience a tropezar y a sentirse cada vez más angustiada.

Es cierto que se trata de un problema espantoso al que deben enfrentarse cada día muchísimos hombres alrededor de todo el mundo; por eso es necesario entender claramente el problema utilizando conceptos que manejemos con claridad para poder hallar verdaderas soluciones.

Sin embargo en Argentina los medios para solucionar estos problemas, en vez de utilizar el concepto conocido de “acoso laboral” prefieren utilizar el de “mobbing”.Por ejemplo un estudio jurídico en Buenos Aires, tiene como cartel “Estudio jurídico especializado en mobbing laboral con 20 años de trayectoria”.

Por lo tanto en la actualidad hay que ser concientes ,que una buena forma de comenzar a encontrar la solución a los problemas propios de nuestro entorno es, sin duda,  nombrar las cosas por su verdadero nombre. Aprender a realizar una critica de cada cosa que decimos, por qué y el origen de cada una de las palabras que manipulamos es la mejor manera de lograr un lenguaje coherente y útil. Que no lleve a malinterpretaciones y una deformación de nuestro rico lenguaje.

Con que necesidad utilizamos un término que ni siquiera sabemos pronunciar con exactitud y  que la mayoría de nosotros desconoce su origen, teniendo una expresión tan simple y clara como es el acoso escolar, acoso laboral o ciberacoso.

Maravilla, ¿es una maravilla? (Joaquín Flores)

Está, pregunta que nos hacemos en estos momentos sobre Sergio Martínez y más precisamente sobre su apodo, surge antes de próxima presentación en el Madison Scueard Garden, ante el puertorriqueño Miguel Ángel Cotto.

Repasemos un poco de sus últimas peleas, sin poner en escena nada de su vida, ni mucho menos la película sobre él mismo, que sin dudas estuvo bien pensada al lanzarse a las carteleras una semanas antes se subirse al ring.

Recordemos solo un poco. Fue campeón súper welter CMB en 2008. Dos años más tarde consiguió el título de los peso medio CMB y OMB. Y luego en septiembre del 2012 su legendaria pelea contra un, hasta entonces, invicto Julio César Chávez Jr.

Es esa pelea, en la que verdaderamente se consagró como “maravilla”, por dominar 11 rounds de los 12 pactados, con una buena demostración de boxeo. Ante un Chávez Jr. un tanto abrumado y perdido. Un estadio repleto, con 15.000 butacas, ee las cuales 11.000 eran mexicanos.

Bueno, ahora su sos fanático del quilmeño te recomiendo no seguir leyendo y solo quédate ahí. Ya que an año siguiente, pero en Abril lo único que tubo de “maravilla”  fue el espectacular escenario que montó en el estadio Vélez Sarsfield, para su ultima pelea ante un muy bien preparado Martin Murray.

El ingles que nos abrió los ojos a todos, al dejarnos en claro un viejo dicho boxístico que pensábamos que gan solo era un dicho. El de decir que (al campeón, en casa, solo se lo gana moqueándolo).

Ya que le dio al campeón una verdadera clase de boxeo, al dominarlo tan solo los últimos 10 de las 12 vueltas previstas y haciéndolo caer a la lona tres veces.

Pero no, aun así ganó el campeón. Dominando mediocremente las primeras dos campanadas, alquilando el estadio José Amalffitani, trayendo al referí Tonny Wyts, al relator Buffer y a tres jueces españoles. Eso fue lo suficientemente claro para retener el título, aun con tres caídas en un mismo round.

Ahora con esta información, poco mas de un año de entrenamiento, recuperación de sus lesiones y no para de hablar de su contrincante, en cual medio se le ponga en frente para difamarlo, con temas que no tienen nada que ver con el deporte.

Ahora si, preguntémonos: De que es  “MARAVILLA” , una maravilla?

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3 respuestas a Columnas de Opinión (2)

  1. Explicacion muy acertada!!Adhiero y comparto el articulo, muy bueno!!felicitaciones!hay q compartirlo en las redes sociales, para reflexionar y entender y recordar mas!!Saludos!!!

  2. Mucha verdad para reflexionar todos los días.. Felicitaciones!!

  3. Osvaldo Roberto Presas dijo:

    Maravilla no es eso, ha defraudado al pugilismo, se vende bien ha montado un marketing importante digno de los yankees. En Vélez le dieron ganada una pelea que realmente había perdido en cualquier otro lugar. Sólo ganó con angustia a Chávez. Es todo lo contrario a una “Maravilla”.

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