Columnas de Opinión

ESTRÉS.
“CUANDO EL TRABAJO NO ES SALUD” (por Florencia Rodríguez)

Trabajar implica desarrollar nuestras capacidades, nuestra creatividad, lograr fines personales. El empleo nos provee el ingreso económico para subsistir, y a veces para conquistar nuestras metas más placenteras. Pero muchas veces es generador de estrés.  Así lo afirma la American Psychologican Association (APA): “Aún el trabajo de sus sueños tiene límites de fechas estresantes, expectativas de desempeño y otras responsabilidades (…) el estrés en el lugar de trabajo puede fácilmente abrumar su vida”.

Desde pequeña mis padres me inculcaron la importancia del trabajo. Conquistar objetivos por medios propios. Sentir la satisfacción  de que lo conseguido es producto de nuestro esfuerzo y de una retribución salarial. Me enseñaron que es un derecho del ser humano para vivir dignamente. El trabajo es salud, también solían decirme.

Cuando comencé a trabajar, a los 18 años, era joven y con energía suficiente para trabajar y estudiar. Necesitaba del primero para sustentar el segundo. Nueve horas (a veces diez u once) dedicadas a lo laboral, y otras cuatro de cursada. Podía, el fin siempre fue mi carrera. El empleo, un medio para recibirme, también para insertarme socialmente. Con el correr del tiempo, las responsabilidades laborales fueron cambiando y empecé a vivir lo que muchas personas: el estrés laboral.

Generalmente no se reconoce la presencia de este problema, o se le resta importancia. Por ejemplo, no se relacionan los hábitos alimenticios erróneos que se toman, como comer delante de la computadora; casi no masticar sino tragar directamente, para hacer más rápido y continuar trabajando. O la falta de realización de ejercicio físico por no contar con tiempo suficiente, debido a la extensión del horario destinado al trabajo. O el mal descanso por la preocupación constante hacia las responsabilidades profesionales. No se reflexiona que esas malas rutinas pueden llevar a problemas como obesidad, colesterol alto, presión arterial, trastornos del sueño, entre otros.

Las cargas excesivas de trabajo. Trabajar horas de más para solucionar más temas profesionales, para los que debería haber más personal contratado. La falta de comunicación con los supervisores. Así como la falta de claridad en las directrices, funciones a cumplir o tareas a desarrollar;  también las exigencias contradictorias. O bien la percepción de una situación de inseguridad laboral propia, o del patrón; generan entornos psicosociales desfavorables, que afectan al desarrollo personal, al rendimiento laboral, al bienestar mental y físico del trabajador.

El estrés, que muchos consideran como una excusa para no trabajar, constituye un factor de riesgo adicional para el desarrollo de ciertas enfermedades, como las cardiovasculares. (Dr. Javier Salvador _ Presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición- SEEN). Además causa extenuación, cansancio emocional y ello puede derivar en depresión. Especialmente si el salario no es el suficiente para cubrir las necesidades o los gustos que uno, después de soportar tanto malestar, considera se merece.

Por todo esto, por el deseo de seguir repitiendo aquella frase “el trabajo es salud”, debe lograrse que al menos el trabajo no se lleve la salud y se disfrute la vida. Algunas recomendaciones para hacer durante la jornada, para mantener la energía y no que el estrés gane, son: tomar breves descansos durante el día para refrescar la mente. Dar unos pasos, una pequeña caminata. Hablar con un compañero de temas extra laborales. Cerrar los ojos y respirar tranquilo y profundo. Alejarse de las situaciones que generan enojo. Hablar con supervisores sobre las responsabilidades y criterios de desempeño. Tomarse el tiempo para almorzar, no solo ingerir alimentos (APA).

Trabajar para vivir (saludablemente), y no vivir para trabajar, puede ser el puntapié del cambio emocional, y no dejar que este problema invada nuestras vidas. Entender que, como mencionó Robespierre “Cuando el trabajo es un placer, la vida es alegría. Cuando el trabajo es un deber, la vida es esclavitud”, puede ayudar a alejar de nuestro bienestar al estrés laboral.


Hay función para todos los gustos (por Silvia Mazzeo)

Recorriendo la hermosa buenos Aires, descubro la amplia variedad de espectáculos que la decoran, la hacen tan dinámica y movediza. La ciudad hoy es la tercera con más espacios teatrales del mundo, después de Nueva York y París.

Hay más de seiscientos estrenos anuales en los circuitos comercial, oficial y alternativo; es toda una movida que se sostiene también por el público, que acompaña incondicionalmente. Vi la calle Corrientes superpoblada, colas eternas para entrar a los teatros. Si, están vivos. El movimiento es genuino y alegre, se respira diversidad; también sucede en otros barrios, San Telmo, Palermo, Abasto.
Creo que la necesidad de expresión es muy fuerte y se aprecia sin dudas. El teatro de hoy se afirma como una onda cultural intensa, sostiene una necesidad. Tenemos una larga tradición teatral, con ideas traídas por los inmigrantes, sobre todo españoles e italianos, en casi todos los pueblos del interior funciona uno. Los ciudadanos buscan espacios donde aprender distintos lenguajes, experimentar, en definitiva comunicar y manifestarse. Que lindo es ver como las familias, las parejas se preparan para disfrutar del espectáculo, su expectativa, si los conformara, si es lo que vinieron a buscar; porque todos vamos a la función a soñar un rato, a vivir por un momento la vida de otros; creo que esta es la verdadera razón por la cual funciona.
En mi opinión, la noche porteña, la reina del plata, se siente maravillosa e interesante.  No se la pierdan, tienen que verla.


¿Cómo debemos responder? (por Zulma Aguilera)

Andrea Vianini fue una de las grandes figuras del automovilismo. Nació el 29 de Octubre de 1942 en Milán (Italia) luego se radicó en Argentina. A los 16 años se vino a vivir a Bs.As. con su hermano Gerardo, su padre era importador de motos “Guzzi” y patrocinador de pilotos y carreras. Llegó a correr en Formula 1 en un Maserati con motor Chevrolet, propiedad de Froilán González. Vivió en Bs.As. (Fue vecino de Tres de Febrero), pasó parte de su vida en Córdoba y actualmente pasa sus días en Mendoza.
Brilló en el automovilismo argentino y europeo.
El 14 de Octubre de 1970 sufrió un gravísimo accidente en el circuito de Las Flores, provincia de Bs.As., que lo dejó invalido desde el cuello hacia abajo sin movilidad de piernas y brazos, y desde entonces se moviliza en silla de ruedas dependiendo de otra persona (generalmente de su asistente llamado “El Chino”) para su movilización.
A sus 72 años tiene una mirada profunda mezclada con dolor, tristeza y resignación.
Asegura: “Mi cuerpo está quieto, pero mi mente vuela libremente”.
Manifestó que en demasiadas ocasiones ansía conocer la muerte, pero es su cuerpo quien no le responde. Ha llorado y suplicado miles de veces en brazos de su amigo y asistente rogando no seguir en esta vida.
Desde 2012 la Ley Argentina prevé los casos de muerte digna, sin embargo Andrea no cuenta con seres queridos ni allegados que coincidan con su razonamiento y con su manera de pensar para abandonar este camino.
Lisa y llanamente pregunta: “¿Quién es el todopoderoso que decide mi destino?”. “Nadie se atreve a darme una respuesta”.
La imagen del accidente de Vianini golpea en nuestra mente y cada vez tenemos más distante las palabras necesarias para aproximarnos a una respuesta. ¡No importa! Porque él no está pidiendo palabras, él exige una forma de salir de este mundo.


 

Hagamos Selfie (por Vanina Alegre)

Libertad… ¡Ven a mí!, libre albedrío, hago  lo que se me canta o simplemente “soy libre” ¿Qué te puedo decir?, esto paso siempre pero la cuestión es ¿De qué modo pasó?
Cuando era chica(no lo puedo creer,ya me siento vieja),el ser libre venía de la mano de la responsabilidad, respeto,madurez y educación.¡Qué increíble!,me acuerdo cuando nos juntábamos mis compañeros y yo, los sábados a la noche a bailar cumbia(con nuestros padres,claro,teníamos 9 años);y seguíamos hasta altas horas de la madrugada.”
Sombras”, “Los Chackales”,”Comanche” y más; eran grupos que sonaban todo el día.Hacías el pasito y te divertías.
Como verán, la boludez siguió algunos años mas; solo que en vez de bailar los sábados a la noche en casa de algún amiguito, ahora nos juntamos para hacer la “Previa” del bailongo con mucho descontrol,diversión y selfie para ir directo al boliche.
¿Por qué los modos son estos? Los adolescentes viven un período de cambios constantes producto de la edad y los cambios sociales y hormonales.
Lo que ayer no exístia, hoy es novedad. ”Twitter”, ”Facebook”, ”Instagram”, ”Vine” o “Keek”, son palabras del nuevo vocabulario estudiantil; pertenecientes  a las llamadas “Redes Sociales”.
El avance de la tecnología ha llegado a ellos para instalarse como “Chiche” que no pueden dejar de usar; lo que antes era una foto para guardar de recuerdo, ahora es una imagen, un momento para postear al instante y que el mundo se entere de quién soy.
Sin importar consecuencias, ni el que dirán; los jóvenes enloquecen a la hora de twitear o publicar su vida privada.Cualquiera opina, insulta, agravía, agradece o publicita marcas con el afán de ser famoso en la red y que comenten sus publicaciones.
La nueva era tecnológica arrasó con las formas de comunicarse con los demás.Ya no es importante mirarte a la cara y decirte ¡Feliz Cumpleaños!, con un mensajito alcanza.Acorta distancia, es rápido y llega al toque.
Mirarte a los ojos, ya no es imprescindible.
Los aparatos tecnológicos apuestan al chat, Whatsapp o DM (Mensaje directo) como modo de “estamos en contacto”.
Ya no asombra el nuevo vocabulario ”Cibernético” de los adolescentes. Abrevian palabras y usan términos desconocidos por los demás nunca antes visto.Te acostumbras o estas “OUT”.
El suceso marca tendencia. Por ende, perderemos  a la brevedad la necesidad de encuentro con el otro, cuando hace 20 años atrás, no  podía dejar de faltar.
Perdón por ser rústica, pero así soy feliz. Muero en los valores que me han inculcado mis padres.
Para mí es importante la cercanía, compañía,  no la distancia.
Los hechos quedan por siempre en mi memoria, las  palabras se las lleva el viento. Esto es una mirada, o mejor dicho, una  “AUTOFOTO” de mi personalidad.
Te gusta, me gusta. Listo… ¡Hagamos Selfie!

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2 respuestas a Columnas de Opinión

  1. Osvaldo Roberto Presas dijo:

    Excelentes las columnas de opinión, temas de actualidad que merecen ser profindizados.

  2. Osvaldo Roberto Presas dijo:

    Un poco tarde pero recién tengo internet un inconveniente importante cambio de cableado y modem. Va un cordial saludo a todos los periodistas en su día ya pasado, no obstante renuevo mi saludo a todos los que profesan ese estilo de vida.
    Un cordial saludo a todos los directivos y estudiantes de EMAC.

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